Hace unos años, no muchos, discutiendo en un foro en castellano/catalán, me atreví a insinuar que el franquismo seguía vivo en España y obviamente en Catalunya. Irritado, algún contertulio catalán me dijo de todo, menos guapo.
El pasado año, en estas mismas páginas glosé una noticia del corresponsal de Clarín sobre un empujón con caída que Francisco Franco (nieto) propinó a la vigilante argentina Gabriela Rufanacht en la estación de Zaragoza. El título de la nota: “GALOPA, FRANCO, GALOPA”
Como pié de foto (que aún pueden ver en www.ceaee.com y en www.centroargentino.es ) en la que amigablemente charlan Hitler y Franco, agregué el siguiente texto:
“Garzón pidió que le confirmaran su muerte (de Franco) y recibió pullas y risitas despectivas. Pero Franco, nostálgico aún cabalga en Zaragoza y también en medios judiciales, en la conferencia episcopal y en el parlamento español.”
Hoy, los ataques que está recibiendo el juez por parte de la derecha y ultraderecha españolas, atendidos con simpatía por algunos sectores inmortales de la justicia española, nos obliga a salir nuevamente para expresar nuestra confianza en él y lo que representa dentro del ámbito judicial español y también nuestro profundo agradecimiento, tanto al Juez como al fiscal Carlos Castresana por promover la instrucción de un sumario sobre los responsables de la sangrienta dictadura de Videla. El sumario dio un impulso definitivo a la justicia argentina para la recuperación de su dignidad y a nosotros como asociaciones de derechos humanos, un poderoso aliciente en nuestra lucha contra la impunidad.
El resultado de tanta lucha en la que Garzón fue y será un referente obligado, son las caras de los asesinos que están desfilando ante la justicia argentina a partir de las decisiones de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, promoviendo la anulación de las leyes de Punto final, Obediencia Debida del ex presidente Alfonsín y los indultos del ex - presidente Menem.
Algunos de estos expertos en shocks eléctricos en vaginas y testículos, estrangulaciones, degüellos, vuelos de la muerte, violaciones, robo y venta de niños, ya descansan para siempre en las nada confortables cárceles argentinas.
Gracias Baltasar Garzón. Estamos con vos.
Jacinto W.
Para las redacciones de la CEAEE ( www.ceaee.com ) y de CAC ( www.centroargentino.es ).









Desde Argentina, nunca pudimos evitar mirar a Garzón como un tipo muy pintón y al mismo tiempo sentir hacia él una deuda de gratitud por el rigor y la seriedad de su trabajo. En la larga travesía del desierto de Madres y Abuelas, él fue el referente que les hizo sobrellevar lo más duro de su soledad. Por eso agradezco el artículo "Garzón y Nosotros" que refleja el sentir de la inmensa mayoría del pueblo argentino.
También al acercarme al Centro Argentino de Catalunya en su programación de charlas de Osvaldo Bayer en Barcelona me he sentido plenamente identificada con su labor. ¡Adelante!